lunes, 17 de enero de 2011

Tres sombreros de copa

Hola, hoy os quería hablar de un tema con el que sufrí mucho, demasiado. Se trata de la obra de teatro que fuimos a ver el pasado jueves.

Me pareció un ¡TOSTORRIO!

No se si alguien estaba de acuerdo conmigo pero yo desde luego salí enfadadito y me fui al colegio indignado. Me acuerdo que le pregunté a Juanan lo que le pareció y me dijo que estaba pasable pero creo que lo dijo por no dejar mal a los pobres actores que tampoco colaboraron para que la obra fuera un éxito. Bueno en general después de esto, por lo menos el día fue normal y de eso me alegro vaya que si me alegro. A la entrada y a la salida del teatro, me fijé en un piano de cola gigante que había en la entrada y se me cayó la baba. Pero debía de tener unos 100-150 años, ¡estaba mas viejuno!, yo creo que eso ya no lo tocaba nadie, ¡tendría de mierda por dentro que no veas!.
Al salir del cole, como cada viernes, no es que hiciera nada importante ni nada especial. Solo hice lo normal: estudié un poquito, jugué y luego después salí a correr un horita. No sabéis la satisfacción que da llegar a casita después de hacer deporte, darte una duchita, pim-pam y después sientes como un alivio general del cuerpo y además saber y tener presente en tu mente que al día siguiente no tienes colegio y que te puedes dormir a la hora que quieras porque a la mañana siguiente no va a estar el pesado ruido del despertador diciéndote:¡Despierta, despierta, hora de ir al colegio!
Y ahí termina todo lo de ese día del teatro.


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