martes, 22 de febrero de 2011

Baloncesto

A doce segundos del final, estoy corriendo el contraataque con las últimas fuerzas que me quedaban veo que mi compañero "Manu" me da un pase largo. Mi vista visualiza perfectamente y adapto el recorrido de la carrera con la trayectoria del balón, atrapando así ágil y velozmente la bola en mis manos. Estaba a más o menos siete metros de la canasta y si encestaba la entrada, el partido sería nuestro, ganaríamos a los primeros de la clasificación. Pero eso parecía demasiado fácil para ser cierto. En carrera, ya con el balón cogido y entre las manos me acercaba a una velocidad pasmosa a la canasta y me propuse a saltar cuando un brazo de acero me golpeó en la cabeza y en el brazo a la misma vez y mi brazo al recibir eso no fue capaz de soltar el balón con la certeza con la que lo hace cuando no tiene impedimentos, fallé. Se oyó el pito el árbitro, señalaba que era una falta y por consiguiente tendría que tirar dos tiros libres.

Me puse en la línea del tiro libre, hice mi bote de la suerte (tres botes normales tres bajitos y luego a girar en la mano) mi cuerpo se flexionó y de un movimiento continuado e interrumpido, dándole un golpe de muñeca, de tal forma de que el balón no fuera muy bombeado, el primer tiro entro limpio (casi no toca ni la red).El segundo también entra limpio. Los padres del pabellón no salen de su asombro, de estar de un punto perdiendo a estar ganando de uno, le di la vuelta a la tortilla por momentos. Sacan de fondo, el catorce la coge, es veloz y preciso, es el que va a intentar ganar el partido. Arranca como si estuviera huyendo del diablo, mi entrenador grita presión, mi compañero de equipo aprieta, pero solo consigue hacer falta, están en bonus así que tirarán dos tiros libres a falta de dos segundos. Puede ser un hecho fatal si los mete los dos, puede hacer que hayamos tirado por la borda un partido bien trabajado.

Cogió el balón, tiro el primer tiro libre como si no tuviera ímpetu por ganar aquel partido, el tiro rebota y al final de una forma casi físicamente imposible, este entra a la perfección. Yo maldigo aquella suerte y espero a ver que pasa en el siguiente. Se dispone a tirar y lanza el segundo tiro con una técnica imperfecta y errónea en cuanto al baloncesto se refiere pero, para mi desgracia, el tiro entra limpio y nos quedamos a un punto de la victoria a tan solo dos segundos del final del partido. Sacamos pero todo ya estaba acabado, se intento ganar al final con un misero tiro cargado de esperanza que no alcanzó su objetivo, un tiro de canasta a canasta, un tiro que todo el mundo sabía que no iba a entrar.

Al terminar el partido me quedé con un sabor amargo pero en nuestro equipo nos lo tomamos con humor ya que el entrenador del otro equipo tenia un parecido a David Beckham y todos salimos riéndonos de la cancha.

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