martes, 29 de marzo de 2011

Kafkiano

Tras lo sucedido en el pasado tsunami en Japón, los medios de comunicación japoneses quieren saber que ha ocurrido en la central nuclear de Fukusima. Dentro de unos minutos, el encargado de la central nuclear, Setsuna, dará una rueda de prensa. Todas las cámaras y los periodistas estaban dentro de la sala donde Setsuna va a dar la rueda e prensa. La sala era una estancia iluminada, con una amplitud alucinante aunque estaba llena de gente por la curiosidad de saber lo que ha pasado en la central nuclear. Setsuna entra en la sala a través de un puerta que hay la lado de la mesa donde va a ser entrevistado. Un valiente periodista le hace la primera pregunta:


-¿Hay peligro de que haya un escape de radiación ?y en caso de que lo haya ¿que peligro hay de que llegé a las personas y como les afectaría?-dice el periodista
-Hay una pequeña fuga de redacción, yo estaba en la fábrica de Fukusima cuando todo ocurrió y un científico de allí me dijo que se había producido una pequeña fuga de radiación. Me dijo que habría que tomar unas pastillas de yodo porque al saturar el tiroides con las pastillas, la glándula no recogiera la radiación y todo el mundo en las inmediaciones estaría a salvo. Personalmente, la radiación no tiene perjuicios mayores sobre las personas así que yo decidí no tomarme mi pastilla de yodo y miren, no me pasa nada-dijo Setsuna.

En menos de diez segundos, todos los periodistas estaban corriendo despavoridos y gritando aterrorizados:
-¡Que desastre mas grande! ¡Setsuna se ha convertido en un monstruo!
Si, así era, por alguna extraña razón, probablemente por la radiación, este había adoptado la cabeza de una cabeza asquerosa, la cabeza de una mosca, era la visión de lo repugnante en grande con esos
 Ojos que parecía que siempre miraban atentos a todo el mundo. Todo el mundo gritaba pero lo que mas se oía veces en la sala era:
¡Es el fin del mundo!
¡Esto se acaba!

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