miércoles, 1 de junio de 2011

Base militar "El goloso"

El pasado día 27 de mayo que era viernes, fui a visitar la base militar del goloso. Era jornada de puertas abiertas ya que el domingo sería el día de las fuerzas armadas y aproveché para ir  acompañado de mi tío Paco, de mi abuelo y de mi amigo Jorge. Allí, vi un montón de cosas interesantes como tanques, helicópteros y armas de francotiradores. Primero decidimos ir a ver los tanques, a subirnos dentro de ellos y a meternos dentro. Había tanques de todos los tipos (Leopardo, vehículo Pizarro) un militar siempre dentro o fuera explicando para que servía cada cosa, como era el funcionamiento del tanque...Por ejemplo, nos explicaron el funcionamiento de un leopardo por dentro y después le echamos fotos. A mí eso de echar fotos me costó mucho porque no había espacio en los tanques para nada. Sabéis de esa gente que se compra pisos de 40 m2 y protestan porque son muy pequeños. Pues en el tanque no puedes ni estar sentado, tienes que estar como un gusano escurriéndote por todos lados para que os hagáis una idea, es como si estuvieras en una nave espacial pero milimétrica en la que cualquier movimiento medio brusco te das con medio millón de botones que saben dios para que sirven. Te das un cabezazo y no sabes si solo te has hecho daño o si has disparado el cañón o  si has hecho algo más. El militar nos explicó un par de cosas acerca de las posiciones como la de conductor, el que recarga, el jefe de mando y el que dispara. No se como se las arreglan los del ejercito para siempre que falla algo lo tengan manual por ejemplo, cuando algo falla como que no se dispara el cañón hay otros dos modos manuales de activarlos.¿A que es gracioso? ¡cuanto les importa a los militares que su cañón dispare!

A continuación, fuimos a ver la zona donde estaban las armas ligeras como francotiradoras y fusiles y yo me fotografié con una francotiradora. Me hizo mucha gracia cuando un militar me explicó que no que llevaba delante del arma no era un silenciador sino que era un supresor sónico.

Por último nos subimos a un tanque en el que había una ametralladora pesada. Allí, un militar nos explicó que podías tirar como te diera la gana. Él me dijo que tiraba "espatarrao" me dijo también que un amigo suyo tiraba a la pata coja, afirmo que conque le dieras al objetivo que te pedían que podías ponerte como quisieras. Esa es otra anécdota que me gusto mucho de ese día.

Después vimos un helicóptero despegar y para finalizar nos fuimos para casa




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